Disculpas

Keep calm and relaxLos últimos dos meses han sido duros para mí. Podría incluso decir que estaba en una fase de despersonalización mientras pasaba visita. Y lo peor de todo (o lo mejor, vaya usted a saber) es que me daba perfecta cuenta.

Han sido dos meses en los que me importaba bastante poco lo que les sucedía a los demás porque estaba centrada en mis propios asuntos y, aún así, debía relegar mis asuntos a otro plano para que no interfirieran en mi trabajo. Y no tenía ganas de relegarlos puesto que para mí eran más importantes. Debía debatirme cada día entre mis ganas de seguir en mi casa, descansando u ocupándome de mis asuntos, y mi obligación de salir a trabajar, cosa que no me apetecía en absoluto. En mi trabajo me veía como una secretaria dedicada a un trabajo repetitivo y puramente burocrático, mal pagado y poco apreciado, que cualquier persona podía hacer tan bien o mejor que yo. Realmente he llegado a estar con los niveles de ilusión por los suelos. Y ahí andan…

Hoy no me voy a entretener en las múltiples causas que me han llevado a esta situación, algunas de ellas por todos conocidas puesto que afectan al trabajo de miles y miles de personas en nuestro país. Quisiera centrarme en las consecuencias que ha tenido mi actitud en la consulta, que básicamente se resumen en la expresión de desconfianza y “alucinación” en los ojos de muchos de los pacientes que he atendido estos días.

En muchas ocasiones me he comportado como una autómata que atendía a base de preguntas cerradas y con cero sonrisas. Resultado: la persona a la que atendía pedía más aclaraciones sobre el asunto, dudaba de lo que le decía, forzaba sonrisas y palabras amables para ver si yo reaccionaba… En resumen: se alargaban más las visitas y seguramente se repetían consultas con otros profesionales, porque yo no conseguía transmitir seguridad.

En otras ocasiones he sido francamente borde, usando frases cortantes, con cero de empatía e incluso con cara de “me importa poco su problema de salud”. Evidentemente, ha sido en situaciones de salud banales; pero claro, se trata de “su” problema de salud banal y “merece” que le de la importancia que tiene para el paciente. En resumen: me devolvían una mirada de desprecio y se quedaba flotando en el ambiente un “mal rollo” que empeoraba todavía más mi mal humor, con las consiguientes quejas a mis compañeros y la retroalimentación del malestar, que crecía y crecía.

En alguna ocasión me he disculpado de entrada. Ha sido con personas a las que conozco desde siempre, a las que he atendido previamente por problemas complejos de salud, que han requerido mucho esfuerzo por parte de todos para que mejoraran. Sus ojos me han transmitido pena por mí, porque no están acostumbrados a verme baja de moral y les dolía verme de esa manera. Incluso una paciente me dijo algo así como: “Doctora, nosotros sabemos cómo es usted. No pasa nada…”.

Ahora toca salir de este atolladero, lo cual básicamente consiste en tomar decisiones. La primera y más importante: focalizar en cada momento la atención en el presente, para evitar la sensación de impotencia que me genera pensar en el pasado y la impaciencia que me provoca pensar a futuro.

Un abrazo, de esos que hacen vibrar…

Anuncios

Acerca de eBatega

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria Máster en Educación Emocional y Bienestar Grupo-Programa Comunicación y Salud semFYC Grupo de Trabajo "Salud Basada en Emociones" semFYC
Esta entrada fue publicada en #ProfesionalesIgnífugos, Emociones, Medicina de Familia, MedicosConValor, Personal y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Disculpas

  1. Me impactan tus disculpas. Realmente lo que pasaba es que has estado atendiendo personas sin estar presente, sin cuidar tu presencia, tu estar aquí y ahora en el momento de la entrevista con cada una de las personas. Poniéndolo en positivo pienso que ese es el esfuerzo: estar presente.
    En el lado negativo no vale la pena dejarse comer la cabeza por la culpa. No somos capaces de vivir presentes en cada cosa que hacemos y eso tenemos que aceptarlo, aceptar la limitación y poner el esfuerzo en la parte positiva.
    Muy impactante tu entrada. Muchas gracias por la autenticidad, porque todo lo que hablas es autenticidad pura y dura.

    • eBatega dijo:

      Hola Antonio. A veces es realmente complicado estar presente, y también aceptar que es difícil estarlo en todo momento. Pero pareciera que es una exigencia para las personas que nos dedicamos a las relaciones de ayuda, de ahí la culpa. De todas formas, la vida es eso, caminar dándote cuenta de lo que sucede e ir haciendo ajustes para vivirla de la mejor manera posible. ¡Un abrazo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s